lunes, 27 de septiembre de 2010
MENSAJES QUE DUELEN
Siento estar a punto de tener un colapso maníaco depresivo, un nudo en la garganta que no me deja respirar, cosas que no sucedían en mí hace mucho tiempo. Estoy en casa de mi madre cuando sentado en el comedor leyendo los mensajes y vuelvo a pensar ¿Que cosa salio mal? Le daba vuelta a la situación y me acuerdo que varias noches atrás pensaba que esto podía pasar, tengo miedo.
No se que hacer, mi madre me pregunta como estoy, no la he visto varios días, y con la mirada desorbitada le respondo por inercia –bien, todo bien mama- pero realmente no lo estoy, solo pienso en Maria, voy al baño ya estoy ahí casi una hora sentado en silencio y sin saber que hacer, mi madre toca la puerta la puerta. ¿Eme estas bien? – si mama ya salgo-.
Ya no quiero estar ahí, no se a donde ir ni que hacer. Llego a una tienda y pido una cajetilla de cigarros y cargo una tarjeta en mi teléfono celular, pues no se si me llegaran mas mensajes de Maria. Estoy caminando por donde acostumbrábamos a hacerlo luego de estar en casa de una amiga en común, en realidad la que ocasiono todo esto. La que me la presento a Maria.
Puta madre no se que hacer pasan mil cosas por mi cabeza vuelvo a leer sus mensajes, ella quiere nada conmigo, no la reprocho desde un principio me dijo que aun no olvidaba a su ex y yo terco como siempre insistí sin medir las consecuencias.
Creo que tengo un problema siempre pienso en los demás y no en mí, yo solo me hago daño, soy un terco. Cuando me llame o mande un texto le diré que no se preocupe por mí que este tranquila, esta confundida y no puedo confundirla más. Aunque en el fondo lo único que quiero es decirle que por favor no me deje, que la necesito y que no quiero perderla sin ni siquiera haber luchado por eso y que la quiero mucho.
Ya no quiero mas, voy a apagar el computador y tratar de dormir un poco, mañana hablare con ella espero aclarar las cosas.
Maldito momento en que la conocí todo hubiera sido distinto si esto hubiera empezado hace tres años, no creo en el destino solo lo odio.
QUIERO UN "ORGASMO"
Estuve pensando mucho, sobre todo esto, Maria había estado mirándome mientras tomaba su “Orgasmo” y yo mi cerveza en aquel café del centro comercial. Me pareció curioso ése detalle.
Mientras estaba junto a ella, tenia en mi mente, muchas sensaciones, pensaba en todo lo que hasta ése momento estaba ocurriéndome, me di cuenta por cierto, que mi vida, estaba, poco a poco, encauzándose.
Estaba satisfecho por ello, el sexo estaba pasando a segundo plano, las cosas ya están tomando forma, más aún cuando me dio esa cereza de su trago boca a boca
Pero como nada es perfecto, cuando me acerque a darle un beso me voltio la cara, eso siempre me jodió de una persona, es como que te hagan un desprecio, me moleste de cierta forma pero no se lo podía demostrar al cien por ciento solo se lo dije voltee la mirada y con una sonrisa volví hacia ella.
Simplemente creo que nos gustamos al sólo vernos, era un atracción natural, sé apreciar y reconocer cuándo le intereso realmente a una mujer es muy linda me gusta todo de ella y también tiene una lindo trasero con el cual muchos amigos la molestan, y no temo en decirlo. Claro, nunca se le he dicho directamente
Cuando todo estaba calmado y la tenia muy cerca de mis labios alce la mirada y unas niñas que estaba jugando en el centro comercial me quedaron mirando y murmurando entre ellas y señalándome se reían de mi, de que, nunca lo supe, y pensé. Porque todos y todas me miran, a veces soy muy egocéntrico y me falta humildad para algunas cosas lo se, lo se.
A veces pensé que ella se podía estar interesando en mi por otra cosa y es que cometí el error de darle todo lo que ella quería desde un principio y sentí que eso no andaba bien. Yo no dejaba de mirarla y cuando ligeramente ella lo hacia se ponía nerviosa tampoco era gran cosa simplemente me gusta mirarla y siempre lo hice. Por fin el Orgasmo estaba haciendo efecto, quedamos días antes de no besarnos para estar seguros de todo esto, pero no se resistió y me besó
Le pedí a la señorita que me traiga un cenicero y me dijo que no se podía fumar es una de las cosas que me ponen intranquilo, se que es malo hacerlo pero agarré la costumbre desde los 12 años y hasta hoy no he podido dejar de hacerlo. Pido la cuenta y nos vamos. Puta madre no me atrevo a decirle si quiere estar conmigo.